SAG vuelve a operar al 100% y da respiro a la exportación frutícola, pero el paro queda “en pausa”


Tras casi un mes de movilización, el SAG retomó sus funciones en todo el país y reactivó la fiscalización y certificación clave para la salida de fruta fresca, en un contexto de temporada de exportación que parte con alta demanda y logística tensionada.

El respiro llegó justo cuando la fruta chilena empezaba a mirar con preocupación los puertos. Tras casi un mes de movilización, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) informó que retomó con normalidad sus operaciones en todas las regiones del país, luego de que la Asociación de Funcionarios del SAG (Asfusag) suspendiera el paro iniciado el 13 de octubre en demanda de mejoras laborales y presupuesto.

El servicio confirmó que se encuentra “plenamente operativo en todos sus ámbitos de acción, cumpliendo con sus labores de fiscalización, certificación y resguardo de la sanidad agrícola, pecuaria, fronteriza y de laboratorios”.

Para la fruticultura, eso significa que vuelven a funcionar los eslabones críticos del proceso exportador: inspección en predios y packings, certificación fitosanitaria, control en pasos fronterizos y puertos, y revisión de cargas en frigoríficos, donde cualquier retraso se traduce en días de frío extra, pérdida de condición y costos logísticos adicionales.

El impacto del paro se vio primero en la carne, pero el riesgo se extendía a la fruta. Antes del acuerdo, gremios como Fedecarne advertían pérdidas por más de $7.000 millones en la cadena cárnica, principalmente en plantas faenadoras del sur, tras más de 20 días de paralización parcial de una de las dos asociaciones de funcionarios del SAG.

Desde el inicio de la movilización, el presidente de Asfusag, José González, había señalado que el plan era “paralizar todo lo relacionado con las exportaciones, incluyendo puertos, plantas faenadoras y frigoríficos”, lo que encendió alarmas en el mundo exportador de alimentos, fruta incluida, la detención en los controles fronterizos y en que la certificación sanitaria podía derivar en retrasos significativos en la salida de productos agrícolas y pecuarios, justo en plena temporada alta de exportaciones.

La movilización reflejó además una fractura interna en el servicio. Mientras la asociación AFSAG había depuesto su propio movimiento a fines de octubre tras alcanzar un acuerdo con el Gobierno, Asfusag mantuvo la huelga como “palanca de negociación” y acusó incumplimientos de compromisos y falta de recursos para el funcionamiento del SAG.

El giro vino cuando la dirección del servicio aceptó enviar a la Dirección de Presupuestos (Dipres) y al Ministerio de Agricultura la contrapropuesta económica del sindicato, por $1.817 millones adicionales, destinada a corregir brechas salariales y desorden de grados y estamentos.

Debido a esto, Asfusag resolvió suspender la paralización, pero su presidente, José González, fue enfático en que se trata solo de una pausa. “Esto es algo que deberían haber hecho desde el 13 de octubre, que no hicieron, y que solo se hizo ahora bajo la presión de los funcionarios”, declaró al DF, advirtiendo que, si la propuesta no es acogida, podrían retomar las movilizaciones “y ahí la cosa sería más dura”.

Para los productores y exportadores de fruta, el episodio llega en un momento clave del calendario. Según cifras de Frutas de Chile, en la última temporada el país exportó más de 3 millones de toneladas de fruta fresca, un récord que supuso un crecimiento del 17% respecto al ciclo anterior y más de 25% acumulado en dos temporadas.

El inicio de la campaña 2025-2026, especialmente para cerezas, carozos, arándanos y uva de mesa, se da en un contexto de mayor presión logística global, con fletes volátiles y tiempos de tránsito más largos, lo que hace aún más crítico el rol del SAG como garante de la condición sanitaria y de la fluidez documental de los embarques.

El paro también coincidió con un momento en que el propio SAG y el Ministerio de Agricultura intentan reforzar la imagen de Chile como origen confiable, con campañas como el plan “No a la mosca de la fruta, Chile exporta confianza”, presentado en octubre y que busca blindar el estatus sanitario del país frente a plagas cuarentenarias de alto impacto para la fruticultura.

El contraste entre el discurso oficial de “exportar confianza” y la paralización parcial de su organismo clave fue ampliamente comentado en seminarios sectoriales y encuentros como Fruit Trade 2025, donde se subrayó la necesidad de fortalecer la institucionalidad sanitaria y el trabajo público-privado.

Mirando hacia adelante, el fin de la huelga despeja, al menos temporalmente, el horizonte para la temporada alta de fruta. Sin embargo, la advertencia de Asfusag mantiene un factor de riesgo sobre la mesa.

Para las exportadoras es un momento importante para aprovechar la normalización de los servicios para acelerar inspecciones, certificaciones y embarques críticos; por otro, asumir que la estabilidad operativa del SAG —y, por extensión, de la cadena exportadora— depende también de que el Estado logre una solución de fondo a las demandas de sus funcionarios.



Fuente Origina

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